Contrato Con Canarias - Fernando Clavijo
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10.1 Y finalmente: claro que hago autocrítica.

Por supuesto que hago autocrítica. Quizás en exceso, como les suele ocurrir a los perfeccionistas y maniáticos del orden. La principal autocrítica: podíamos ir mucho más rápido. Confieso que subestimé lo lento que es a veces cambiar partidas de gasto, sacar nuevas leyes,  consensuar y revisar programas.  El tener minoría parlamentaria desde luego no ha ayudado, pero aun así podríamos haber ido más rápido.

La buena noticia es que hemos aprendido. Hemos detectado los principales cuellos de botella de ejecución, que atacaremos en la siguiente legislatura, con algunas iniciativas de mejora, por ejemplo:

  • Incorporar más tecnología para una mayor automatización de las tareas repetitivas

  • Equipos especializados asignados de manera temporal y rotativa para reforzar expedientes prioritarios

  • Revisión de carga de trabajo y reequilibrio de recursos humanos entre los distintos servicios y departamentos

  • Bueno, y esto último es un deseo más que una idea o propuesta: espero que en la siguiente legislatura exista mayor estabilidad, tanto en Madrid como aquí. Sólo con eso ya podríamos ir el doble de rápido de lo que hemos ido esta legislatura.

Seguro que en cada una de las áreas de gestión del Gobierno durante estos cuatro años habrá muchos errores, retrasos, inercias. No lo dudo. El Gobierno, este Gobierno, es una enorme maquinaria, y pese a contar con magníficos funcionarios, no es siempre una maquinaria de precisión. Por no contar con los errores y torpezas que podemos introducir los responsables políticos. Reconozco, también, que el nivel de crispación política, particularmente en el Parlamento, esa negativa ya casi rutinaria al acuerdo y al consenso, en particular en la segunda mitad de la legislatura, me produjo cierto asombro y, en ocasiones, me pareció un auténtico ejercicio de irresponsabilidad. Sin embargo, para moderar esta decepción, pienso en la renovación del REF, en el nuevo Estatuto de Autonomía, en la ley del Suelo o en la ley de las Islas Verdes, en la ley de Patrimonio Histórico o en la ley de Servicios Sociales y se me pasa enseguida.

A mí me vienen más cosas a la cabeza, pero me las ahorro para no hacer demasiado más largo este texto, y porque estoy seguro de que los partidos de la oposición ya se encargarán de airearlas. Es su trabajo, aunque a veces parezca más una vocación. Quisiera que un día no fuera así. Quisiera que un día  --- como ha ocurrido en algunas de las leyes que acabo de citar --- las islas estén por encima de las siglas en los asuntos más importantes y trascendentes. Canarias se lo merece. Nos lo merecemos todos y nuestros hijos y nuestros nietos.

 

Un fuerte abrazo