Contrato Con Canarias - Fernando Clavijo
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9. La corrupción… un tema del que NO debemos evitar hablar.

Hablemos claro: la corrupción. Personalmente, no creo que en estos últimos años haya más corrupción en España que en otras épocas, pero lo que sí ha cambiado, por suerte, es que el nivel de tolerancia de la sociedad hacia este tema. Es un signo de madurez democrática y eso es sin lugar a duda algo muy positivo, aunque sin duda el efecto a corto plazo en todos nosotros es de desmoralización  ante la percepción de que “la corrupción está en todas partes” ante los casos que no paran de aflorar.

Sin embargo no es cierto. España no es un país políticamente corrupto, pese a la gravedad de varios casos investigados o sentenciados judicialmente.  La corrupción política no es sistémica en España. Tampoco es Canarias, aunque todos los grandes partidos de las islas (y algunos de los pequeños) se han visto salpicados por casos de corrupción. Incluida CC. Es difícil describir el asombro, la decepción y hasta la amargura de descubrir que alguien le ha fallado al partido. Le ha fallado al proyecto. Ha traicionado la confianza de amigos, compañeros y votantes.  Nosotros siempre hemos confiado en los tribunales y hemos despreciado los juicios paralelos, propios y ajenos. Y hemos pedido –con firmeza-- abandonar el partido a los afectados. Pero me gustaría hacer dos observaciones.

Primero, que en los casos de condena judiciales a responsables políticos de CC, siempre se ha tratado de condenas a comportamientos explícitamente individuales, sin ningún reproche a la organización política como, por ejemplo, financiación ilegal de los partidos. Han sido comportamientos personales en los que el partido, como organización política, ni ha intervenido nunca, ni ha tenido ningún reproche en los tribunales. Y segundo: existe una evidente utilización política de las denuncias y querellas por parte de adversarios electorales poco escrupulosos. De nuevo: aquí y en España.  Que se acepte la tramitación de una denuncia contra un político no equivale a que ese político esté procesado. Que se investigue judicialmente a un político no quiere decir que haya sido condenado.  En esta situación me encuentro ahora y siempre he sido claro y transparente: he dado toda la información sobre mi actuación en lo que se ha llamado el caso grúas en entrevistas, en debates y en sede parlamentaria.

Jamás me ha interesado particularmente en hacer una “carrera política”. Optaré a un segundo mandato como presidente del Gobierno: ocho años son suficientes. Y espero dedicarme a otras cosas interesantes y a disfrutar de mi familia después de la política.